Existen personas, en algunos campos laborales, si no es que en todos, que terminan la universidad con buenas notas y no logran brillar profesionalmente, esto se debe a que, aunque tuvieron notas aprobatorias, en realidad no es tan importante sacarse un 100 de calificación, lo que importa es saber hacer las cosas.Por otra parte, estás los que sin estudiar son excelentes realizando un oficio. Y es que existe un dicho muy cierto: "la práctica hace al maestro".
Entonces, en la vida cristiana, ¿sirve estudiar? Por su puesto, no solo sirve, es indispensable, pero no hay que quedarnos con la teoría, hay que ponerla en práctica. No es suficiente con saber diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto, hay que saber tomar la mejor decisión. No es suficiente saber que alguien la está pasando mal, que alguien tiene necesidades, en la medida de lo posible hay que suplir esas necesidades.
De manera que nuestras palabras no vallan vacías, es mejor una acción real y sincera.
La fe no se guarda: se comparte.
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